
Autor: Eduardo Setti
Astaxantina
Introducción
En los últimos años, la búsqueda de estrategias efectivas para mantener y mejorar la salud generó un interés considerable en los suplementos dietéticos. Entre ellos, la astaxantina (AST) surgió como un compuesto relevante debido a sus propiedades biológicas.
De acuerdo con la revista Fortune, el mercado global anual de este suplemento es de aproximadamente USD 2000 millones y se espera que llegue a casi USD 7000 millones en el año 2036.
De acuerdo a PubMed -una base de datos gratuita de literatura científica en biomedicina-, en lo que va de este siglo, se publicaron aproximadamente 4200 artículos científicos relacionados a la AST, de los cuales cerca de un centenar de ellos reportan resultados de estudios clínicos.
El auge reciente en el consumo de la AST responde a varios factores, entre ellos, al incremento de la conciencia sobre la salud, a la influencia de los medios sociales en los hábitos nutricionales y a sus destacadas propiedades como antioxidante.
La AST, un carotenoide de coloración rojizo, se encuentra de forma natural en diversas especies marinas como el salmón, el krill, el camarón y ciertas microalgas. El Haematococcus pluvialis, un alga de agua dulce, es uno de los organismos que más concentra este producto natural1,2.

Pese a que la AST comenzó a tomar relevancia en los últimos años, se la identificó hacia fines del siglo XIX y su estructura fue definida en el año 1933 gracias a los trabajos conjuntos del bioquímico alemán Richard Kuhn y del químico francés Edgar Lederer.
La AST se clasifica como un cetocarotenoide y posee una estructura molecular que le confiere una capacidad antioxidante superior a la de otros carotenoides como el betacaroteno, e incluso muy superior a las vitaminas como la C y E3.
Su habilidad para atravesar las membranas celulares y neutralizar especies reactivas de oxígeno (ERO, o ROS en inglés) despertó curiosidad en la comunidad científica por su potencial para contrarrestar el efecto del estrés oxidativo, un factor asociado al desarrollo de numerosas afecciones de salud4.

El aumento del interés por la AST llevó a que se la incorpore en nutracéuticos, cosméticos y en formulaciones para alimentación animal. Se postuló que sus efectos van más allá de la mera actividad antioxidante ya que también se le atribuye propiedades inmunomoduladoras y posibles efectos en la reparación del ADN5,6.
Numerosos estudios en animales y humanos respaldan su potencial beneficio en áreas como la salud de la piel, la función cardiovascular, el rendimiento físico y la prevención de enfermedades crónicas3.
Dada la gran cantidad de información disponible sobre este producto natural, en este trabajo se presenta una selección de datos publicados en la última década, con énfasis en los resultados de estudios clínicos. Quienes deseen profundizar pueden consultar una revisión exhaustiva publicada recientemente en Springer Nature.
Pese a que la AST comenzó a tomar relevancia en los últimos años, se la identificó hacia fines del siglo XIX y su estructura fue definida en el año 1933 gracias a los trabajos conjuntos del bioquímico alemán Richard Kuhn y del químico francés Edgar Lederer.
Propiedades antioxidantes y antiinflamatorias
La AST es ampliamente reconocida por su potente capacidad antioxidante, un mecanismo central para muchos de sus efectos beneficiosos. Su estructura molecular característica le permite neutralizar radicales libres de manera eficiente, protegiendo así a las células del daño oxidativo4.
Esta actividad antioxidante no se limita a un mecanismo simple ya que la AST activa vías de señalización celular que aumentan la producción de enzimas antioxidantes, como es la ruta Nrf-2/HO-1. Este mecanismo fortalece las defensas naturales del cuerpo contra el estrés oxidativo 4.
Además de sus propiedades antioxidantes tanto directas como las mediadas por vías celulares, la AST también presenta propiedades antiinflamatorias5. La inflamación crónica constituye un componente clave en el origen y la progresión de numerosas enfermedades.
La capacidad de este producto natural para modular las respuestas inflamatorias refuerza su potencial valor terapéutico en múltiples afecciones7,8. Esta combinación de acciones antioxidante y antiinflamatoria, se considera el fundamento de su amplio espectro de posibles aplicaciones en el ámbito de la salud.
Efecto a Nivel Dermatológico
Debido a su ubicación y su gran superficie, la piel está constantemente expuesta a factores ambientales capaces de inducir estrés oxidativo y daño celular, como la radiación ultravioleta (UV). En este contexto, la AST fue el objeto de numerosos estudios debido a su potencial para mejorar la salud cutánea y ofrecer protección frente al daño inducido por este tipo de radiación5,6.
La evidencia clínica disponible —aunque en gran parte procedente de estudios con muestras reducidas y, en algunos casos, financiados o realizados por empresas con intereses comerciales— sugiere que la suplementación con AST podría mejorar la textura cutánea, disminuir la visibilidad de las arrugas y aumentar la hidratación de la piel.
Estos efectos se observaron con dosis diarias comprendidas entre 3 y 6 mg6. Asimismo, se reportó que la AST ejerce efectos fotoprotectores, contribuyendo a proteger la piel contra el daño inducido por la radiación UV6.
Efecto a Nivel Cardiovascular y Metabólico
Las enfermedades cardiovasculares constituyen una de las principales causas de morbimortalidad a nivel mundial. En este marco, la AST fue estudiada en diversos modelos in vitro e in vivo con el objetivo de evaluar su potencial antiinflamatorio, antihipertensivo, antidiabético, hipolipemiante y antiaterosclerótico7.
En el ámbito del síndrome metabólico —un conjunto de alteraciones que incluye obesidad, resistencia a la insulina, hiperglucemia, dislipidemia e hipertensión— la AST mostró resultados promisorios9.
Diversos estudios sugieren que su suplementación podría mejorar el perfil lipídico, disminuyendo el nivel del colesterol LDL (colesterol malo) y favoreciendo el aumento del colesterol HDL (colesterol bueno10). También se evaluó su efecto sobre la tolerancia a la glucosa y la sensibilidad a la insulina en personas con prediabetes y dislipidemia11.
Los datos disponibles indican que este compuesto natural podría contribuir a mejorar algunos parámetros asociados al síndrome metabólico, posiblemente mediante la modulación del metabolismo de la insulina y la reducción del estrés oxidativo¹⁰.
Efecto a Nivel Neurológico y Enfermedades Crónicas
La AST también captó interés por su potencial como agente neuroprotector, dado que su capacidad para cruzar la barrera hematoencefálica le permitiría ejercer sus efectos antioxidantes y antiinflamatorios directamente en el sistema nervioso central.
Esta característica la ubicó como un compuesto de interés en la investigación orientada a la prevención o atenuación de enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer y el Parkinson, así como en la protección frente al accidente cerebrovascular y la esclerosis múltiple.
Estudios preclínicos en ratones demostraron que la AST mejoró la memoria espacial del roedor favoreciendo la proliferación de células progenitoras neuronales, posiblemente mediante la reducción del estrés oxidativo8. No obstante, estos hallazgos, al derivar de modelos animales, requieren validación en humanos.
Un ensayo clínico aleatorizado con 30 voluntarios sanos, doble ciego con grupo placebo mostró que la administración de AST (6 mg/día o 12 mg/día) durante 12 semanas produjo una disminución significativa en un marcador biológico presente en los glóbulos rojos asociados a la demencia12.
Dado que niveles elevados de dicho marcador son característicos en pacientes con Alzheimer y se asocian con menor capacidad de transporte de oxígeno, se postuló la hipótesis de que la suplementación con AST podría tener un rol preventivo en la enfermedad. Sin embargo, vale la pena aclarar que estos resultados deben interpretarse con cautela debido al tamaño reducido de la muestra y a la naturaleza indirecta del marcador evaluado.
En otro estudio, la suplementación con 8 mg de AST durante 2 meses en adultos mayores entre 45-64 años, mostró que el grupo entre 45-54 años tuvo una mejora significativa en la memoria en el “test de recuerdo de palabras”. Curiosamente este efecto no se observó en el grupo de mayor edad13.
Asimismo, el reporte de un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego, con 24 voluntarios sanos, arrojó que la suplementación con AST estuvo asociada a una mejora importante en la recuperación de la fatiga mental14.
Más allá del sistema nervioso, a la AST se la asocia con posibles beneficios para otros órganos. Estudios en modelos animales sugieren que este carotenoide de origen natural podría ejercer un efecto protector sobre el hígado15,16.
Además, se determinó en estudios clínicos que la AST podría mejorar determinados parámetros de la salud ocularI7, incluyendo afecciones como la degeneración macular y la sequedad ocular.
Efecto en el Rendimiento Físico
Para los interesados en el rendimiento deportivo y la reducción de la fatiga, la suplementación con AST también arrojó resultados de interés. Un estudio de metaanálisis que incluyó 11 ensayos clínicos aleatorizados con 346 participantes sanos identificó una tendencia favorable en la disminución de la fatiga subjetiva asociada a su suplementación18.
Además, se observó que la suplementación con AST, combinada con un programa de entrenamiento, podría mejorar la oxidación de ácidos grasos y ciertos parámetros del rendimiento físico. Los efectos más consistentes se observaron en ejercicios de tipo aeróbico, con dosis diarias superiores a 20 mg y periodos de suplementación mayores a 12 semanas18.

En conjunto, estos hallazgos indican que la AST podría actuar como un coadyuvante para optimizar la eficiencia metabólica durante el ejercicio. No obstante, como señalan los propios autores del metaanálisis, para confirmar estos hallazgos se necesitan efectuar estudios en grupos más numerosos.
Adicionalmente, sus propiedades antioxidantes también podrían contribuir a disminuir el daño muscular y el estrés oxidativo inducido por el ejercicio intenso, favoreciendo una mejor recuperación y mayor resistencia.
Efectos a Nivel Reproductivo
En los últimos años, la AST también comenzó a despertar interés por sus posibles efectos en la salud reproductiva, especialmente en casos de infertilidad vinculada a diversas condiciones clínicas.
En un ensayo clínico aleatorizado realizado en mujeres con endometriosis e infertilidad, la suplementación con 6 mg diarios de AST durante 12 semanas se asoció con una modulación de la inflamación como el estrés oxidativo. El tratamiento produjo reducciones significativas en citoquinas proinflamatorias (IL‑1β, IL‑6, TNF‑α) y mejoras en los marcadores de estrés oxidativo19. Además, se asoció con mejores resultados en procedimientos de reproducción asistida, reflejados en un mayor número de ovocitos recuperados y embriones de alta calidad19.
En el caso del síndrome de ovario poliquístico (SOP), otra condición que suele comprometer la fertilidad femenina, la AST también viene siendo evaluada.
Un estudio clínico triple ciego mostró que luego 8 semanas de suplementación con 12 mg diarios (administrados en 2 dosis de 6 mg) redujeron significativamente los niveles de azúcar en sangre en ayunas, la resistencia a la insulina, los niveles basales de insulina y los marcadores de estrés oxidativo en mujeres infértiles con SOP. Asimismo, se observaron mejoras en el perfil lipídico, incluyendo la disminución del colesterol LDL y el incremento del colesterol HDL12.
Seguridad y Dosificación
La determinación de la dosis máxima segura de la AST es importante para su uso como suplemento. Las dosis recomendadas o autorizadas varían según el país, y suelen oscilar entre 2 y 24 mg/día20.
Una revisión que incluyó 87 estudios en humanos no identificó problemas de seguridad con la suplementación de AST de origen natural, incluso en 35 estudios que emplearon dosis iguales o superiores a 12 mg/día20. Ninguno de los estudios analizados reportó eventos adversos graves atribuibles a la AST.
A diferencia de lo que ocurre con otros productos naturales, aquí es importante diferenciar entre la AST natural y la sintética. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) propuso una ingesta diaria aceptable (IDA) de 2 mg basada en un estudio toxicológico en ratas que utilizó AST sintética.
Sin embargo, dado que la AST obtenida por métodos sintéticos es químicamente diferente a la de origen natural, algunos autores sostienen que los datos toxicológicos derivados de la AST sintética no deberían extrapolarse directamente para evaluar la seguridad de la AST natural. En consecuencia, se recomienda que la IDA para la AST natural se base exclusivamente en estudios toxicológicos realizados con la forma natural del compuesto20.
Consideraciones finales
Dejando de lado que gran parte de los estudios clínicos con neutracéuticos dependen de financiación industrial y carecen del rigor que aportan los comités de revisión independientes -como ocurre en la industria farmacéutica-, la AST dispone de un volumen considerable de evidencias que justifica su creciente popularidad en los últimos años.
Se trata de un compuesto cuya acción se fundamenta en su poder antioxidante y que, en general, se lo considera seguro en ingestas diarias de hasta 12 mg; pese a que dicha recomendación proviene de ensayos realizados en grupos reducidos y con duraciones que raramente superan los 3 meses.
Muchos de los beneficios atribuidos a la AST aún requieren de una validación clínica más sólida, idealmente mediante estudios clínicos aleatorizados de doble ciego, con muestras más amplias y poblaciones más diversas.
Referencias
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